¿Cómo afecta el sonido a un disco rígido?

La motivación de los investigadores en temas vinculados a la informática no siempre surge al tratar de resolver un problema mundial. Si hay algo que dejó en evidencia la Ekoparty (además de que todo puede ser hackeado) es que la búsqueda muchas veces se impulsa por mera curiosidad.

Alfredo Ortega es consultor en seguridad informática. Encontró que, sin ningún tipo de privilegios, un usuario puede acceder a la medición precisa del tiempo que realizan los sistemas operativos. Por si solo, este dato puede sonar irrelevante. Lo novedoso de su investigación es cruzar esta información con su impacto en un disco rígido.

Resulta que el sonido lo afecta, interrumpiendo su actividad por milisegundos. Esto, por lo tanto, presenta una variación en la medida de tiempo. Lo que hace un disco rígido es leer y responder pedidos del usuario. Ante una vibración (interna o externa), pausa su actividad hasta estabilizarse. Entonces, si (como mencionamos) tengo acceso a ese temporizador, puedo monitorear la actividad del disco y reconstruir (aunque de forma precaria) las vibraciones que lo perturbaron.

He aquí su transformación en un micrófono. Ortega advierte que, por el momento, no se ha podido reconocer voz, si bien puntualiza que, con una reconstrucción mayor, podría suceder. Sin embargo, sí explica que se logran identificar, por ejemplo, pasos o movimientos cercanos al lugar donde esté alojado.

“Es una técnica bastante poderosa, ya que puede servir para espionaje”, sostiene. “A la distancia puedo registrar la actividad de, por ejemplo, un data center”. “La forma más fácil de solucionarlo sería no permitir un conteo tan preciso del tiempo”, continúa. Es que, de esta manera, no habría información exacta sobre las interrupciones en la lectura.

Ahora bien, si los discos rígidos son tan sensibles al sonido, ¿qué pasa si, en vez de captar, lo envío? Si, adivinaste.

“Lo primero por hacer es encontrar la frecuencia adecuada del sistema y amplificarla. Para esto, mido un disco frente a una frecuencia ascendente hasta que empiece a interrumpir su actividad”, explica Ortega. Una vez que damos con ella, probamos reproducirla por un tiempo prolongado.

El resultado pudo verse en la Ekoparty: de los dos discos rígidos que estaban sobre el escritorio, uno estaba roto. “La vibración interrumpe la actividad del disco, que deja de funcionar. Es posible que, al ser un sonido continuo, no pueda recuperarse, se desconecte e, incluso, llegue a dañarse”, indica el experto.

Así, lo que inicia como un “qué pasaría si…” finaliza en una ventana de ataque que se suma a las existentes. Aunque esta tiene algunos puntos a su favor: usualmente, los discos se sujetan a un metal, excelente conductor de vibraciones; no es una parte prescindible de una computadora; y la nube es, en realidad, un conglomerado de discos muy tentador.

Vos, por las dudas, considerá bajar el volumen cuando estés cerca de la PC.

Encontrá todas las notas de la conferencia bajo la etiqueta Ekoparty.

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