Tres mitos del software open source: especificidad, rentabilidad y confiabilidad

El software libre está en todos lados. Lo tenemos en nuestros teléfonos Android, en las SmartTV, en los autos con pantalla y detrás de casi todas las páginas webs que visitamos. Tim Berners-Lee, el inventor de la World Wide Web, señaló que proyectos como el open source “eran los tipos de herramientas constructivas que esperaba que surgiesen de la web”. Sin embargo, a 37 años de acuñado el término “free software”, aun está rodeado de preconceptos, mitos y hasta algunos prejuicios.

Por eso, consultamos a cinco informáticos que trabajan hace años en desarrollos abiertos para que nos cuenten con qué ideas erróneas se encontraron al ingresar en este mundo.

1- “El software open source no es para todos, es solo para un nicho de programadores”

Todavía podemos cruzarnos con personas que crean que las herramientas abiertas son cosas que solo usa una porción de estudiantes y graduados de carreras informáticas, y que sus usuarios deben tener conocimientos. Esto es, sencillamente, incorrecto.

“Hay que distinguir dos tipos de usuario: el final y el intermedio. El primero puede usar software abierto sin siquiera saber que lo hace. De hecho, está en los celulares y en los autos. Ahora bien, el segundo es el usuario que tiene conocimientos de programación y que elige el software libre porque cree en ese producto, asume un compromiso y toma una responsabilidad”, explicó Ezequiel García, Principal Engineer en Collabora.

Esta responsabilidad radica, por ejemplo, en encontrar problemas o errores y reportarlos al desarrollador. “Una de las grandes ventajas del open source es que puedes estar usando un producto, encontrar un problema, ver el código y solucionarlo, algo imposible de concretar en el software propietario. Pero esto no significa que tengas que entrar en una maquinaria compleja: si quieres puedes hacerte amigo de la gente y quedarte pero si no, haces tu modificación, la envías y te vas. Así arrancaron muchas personas: ante un problema tienes dos opciones, ser infeliz o dedicar un par de dólares y arreglarlo. A veces compensa”, destacó Aleix Pol González, desarrollador de software en BlueSystems y presidente de la KDE, una comunidad internacional que desarrolla software libre.

Es cierto que, por ejemplo, los sistemas operativos abiertos pueden ser personalizados pero, en definitiva, no pasa nada si elegimos quedarnos con las opciones por defecto. Tener la posibilidad no significa estar obligados a utilizarla.

2- “No hay un peso involucrado en el desarrollo de software open source, todo el trabajo que se hace es gratuito”

La primera vez que Celia Cintas, doctora en Ciencias de la Computación y miembro de LinuxChix Argentina, escuchó esto fue de un profesor universitario y asegura, por experiencia propia, que no es así. Es que pareciera existir un estereotipo que asocia a los programadores de soluciones informáticas abiertas a hombres, un tanto hippies y extremadamente nerds. Esto último lo desmitificamos en el primer punto: no hay que tener conocimientos específicos para ser usuario de estas herramientas. Consultada al respecto, Victoria Martínez de la Cruz, Sr. Software Engineering, Team Leader de Red Hat Argentina y fundadora de LinuxChix Argentina, reveló: “Es realmente llamativo, a los que trabajamos en esto nos causa un poco de gracia porque todas las grandes empresas, organizaciones y gobiernos usan software libre”. Y completó: “Facebook emplea open source y Google es uno de los principales motivadores para el desarrollo de kubernetes [un sistema de código libre para la automatización del despliegue, ajuste de escala y manejo de aplicaciones en contenedores]. El mundo corre en software libre y eso implica que se está generando dinero”.

¿Esto significa entonces que se puede ganar dinero trabajando en open source? Sí, efectivamente es posible. Por supuesto que las inversiones de las empresas no irán a los programadores que, en forma independiente, encuentran y arreglan un error, pero sí se destinará a las empresas que apuestan por este tipo de desarrollos, y estas –a su vez– necesitarán personal, que trabajará por un sueldo. “No entiendo por qué aun circula esta idea. No hace falta entender tanto para comprender que hay un negocio en esto, es decir, si Microsoft compró Github no es porque no sabía qué hacer con la plata. Los profesionales que se dedican a esto cobran como cualquier otro profesional: el software libre no está por ahí listo para usarlo, se necesita de su conocimiento para integrarlo, adaptarlo y solucionarlo, porque en cada máquina funcionará de manera distinta”, aclaró García.

De cualquier forma, esto no quiere decir que contribuir voluntariamente signifique perder el tiempo, o al menos así lo indica Lisandro Pérez Meyer, profesional de apoyo a la investigación de la Comisión de Investigaciones Científicas de la Provincia de Buenos Aires, miembro del Grupo de Microelectrónica en la Universidad Nacional del Sur (Bahía Blanca) y, en sus tiempos libres, parte del equipo de mantenimiento de bibliotecas de Debian. “Es cierto que uno puede bajar Linux gratis y que cada vez que uno colabora puede hacerlo sin recibir una retribución monetaria. Sin embargo, al momento de buscar trabajo –en especial en el exterior– mostrar las contribuciones en la comunidad es un punto a favor, porque te transforma en un buen candidato para trabajos muy interesantes”, aseguró. Esto significa que, por más altruismo que te motive al desarrollar para otros, también estás armando tu CV.

3- “Hay tanta gente involucrada que los productos abiertos no son confiables”

Ya lo dice el viejo dicho: “Muchas manos en un plato hacen mucho garabato”. Como ya te contamos, el trabajo en software libre suele ser remoto e involucrar a muchas personas alrededor del mundo. Aunque esto no significa que haya que desconfiar del producto resultante ni que lo coloque más abajo en una escala de calidad, en comparación con el software propietario.

Martínez de la Cruz argumenta que el hecho de que haya numerosos y diversos ingenieros desarrollando una herramienta le confiere tanto seguridad como calidad. Por un lado, porque la confiabilidad del producto se tiene presente en todas las etapas del desarrollo; por otro, porque la multiplicidad de personas con culturas y cosmovisiones diferentes permite anticiparse a inconvenientes en el uso de ese software y enriquecerlo. “Si tienes la capacidad de recolectar la visión y el empeño de personas sea cual sea su origen, estás creando un producto más flexible a las diferencias culturales”, coincidió Aleix Pol.

Por último, Cintas detalló cómo el open source le brinda confiabilidad a los resultados científicos, ya que al incluir el código y su guía de uso junto con la publicación de papers, no solo permite reproducir (y confirmar) los resultados sino también acelerar los procesos de construcción de conocimiento.


Esta nota es parte de una serie de artículos acerca del mundo open source. Acá están los restantes: “Qué es | Open source: introducción al mundo de la colaboración”, “Piedra libre para el software open source: lugares donde está sin ser visto” y “Cuatro desafíos del software open source”.

3 comentarios sobre “Tres mitos del software open source: especificidad, rentabilidad y confiabilidad

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